3187. Rclone
Hoy os presento Rclone, una herramienta para copiar, mover, sincronizar, verificar y montar archivos entre nuestro ordenador y la nube. Pero antes, recordemos que esta semana continúa el curso de investigación de mercado. En la tercera clase investigamos mercados con Indiegogo y en la cuarta utilizamos Patreon para validar ideas de negocio mediante crowdfunding. Así analizamos proyectos, demanda y comunidades antes de decidir si una propuesta merece avanzar. Además, este sábado 17 de octubre celebraremos el Evento de Marketing Online en Mataró, de nueve de la mañana a siete de la tarde. Por la mañana tendremos una jornada participativa y por la tarde habrá networking y hackatón. También tendremos comida y fotomatón, así que ya estoy deseando que llegue el sábado para desvirtualizarnos. Ahora sí, vamos al lío con Rclone, la tercera herramienta de lo que podríamos llamar los tres mosqueteros de los archivos. Restic se ocupa de las copias de seguridad con histórico y recuperación. Syncthing mantiene carpetas sincronizadas entre dispositivos. Rclone está especialmente pensado para transportar y gestionar archivos entre almacenamientos. Es una herramienta de línea de comandos, pero no necesitamos memorizar su sintaxis para aprovecharla. Podemos pedirle a Codex que la instale, configure los destinos y prepare la operación. El agente traduce lo que queremos conseguir a los comandos adecuados y nos enseña el plan antes de ejecutarlo. El caso más evidente consiste en copiar archivos desde un ordenador a la nube. Si cambiamos de portátil y tenemos miles de documentos, podemos trasladarlos a Google Drive, Dropbox, Box, OneDrive, Cloudflare R2, Backblaze B2, Amazon S3 o cualquier otro proveedor compatible. También puede mover datos entre dos servicios remotos. Podemos pasar una biblioteca de Google Drive a un servidor, migrar objetos de un almacenamiento S3 a R2 o copiar archivos de un proveedor a otro. Cuando ambos servicios lo permiten, la transferencia puede realizarse sin utilizar nuestro ordenador como escala intermedia. Aquí conviene distinguir entre copiar y mover. Copiar conserva el origen, mientras que mover elimina los archivos originales después de transferirlos y verificarlos. Si estamos abandonando un proveedor porque ya no queremos pagar por él, podemos completar la migración y liberar el espacio anterior. Si queremos mantener una segunda copia, utilizamos la operación de copia. Rclone también incluye sincronización, aunque debemos utilizarla con cuidado. Una sincronización hace que el destino coincida con el origen y puede borrar aquello que ya no existe en la carpeta principal. La propia documentación recomienda probar primero con una dry run o utilizar el modo interactivo cuando una operación pueda provocar pérdida de datos. Esta es una diferencia importante respecto a una copia de seguridad histórica. Si queremos conservar versiones anteriores y recuperar el estado de una fecha concreta, Restic está diseñado para ello. Rclone puede transportar una copia a otro lugar, pero no debemos confundir ese traslado con una estrategia completa de backup. Descubrí Rclone buscando una forma ligera de enviar archivos de mi Mac a Google Drive. Ya tengo bastante espacio contratado en Workspace y quería aprovecharlo sin pagar otro servicio. Una vez a la semana, mientras estoy en el gimnasio y el ordenador permanece encendido, el proceso envía los archivos seleccionados y libera el espacio local según las reglas que he definido. La aplicación de escritorio de Google Drive no me acababa de convencer para este flujo porque consumía recursos y hacía más cosas de las que necesitaba. Con Rclone preparo exactamente la operación que quiero, la automatizo y me olvido hasta la siguiente ejecución. Otro ejemplo está en la preparación de los cursos de Boluda.com. Los profesores dejan los vídeos en Google Drive y el proceso debe llevarlos al almacenamiento de Bunny. Rclone puede transferirlos de un servicio al otro sin que yo tenga que descargarlos y volverlos a subir manualmente. La lista de destinos es enorme. Además de los grandes proveedores de nube, puede trabajar con protocolos habituales como SFTP, FTP, WebDAV y SMB. Esto permite conectarlo también a un VPS, un NAS o un servidor propio aunque no aparezcan como una marca específica dentro de la lista de servicios. Una vez configurado un destino remoto, podemos montarlo como una unidad del ordenador. En macOS puede aparecer en Finder y en Windows dentro del explorador de archivos. Seguimos necesitando conexión a internet, pero podemos navegar por las carpetas, arrastrar documentos y trabajar con el almacenamiento como si fuera otro disco. También podemos listar y buscar archivos sin montar nada. Es posible filtrar por nombre, tamaño, fecha, extensión o patrones. Si quiero saber cuántos episodios del podcast existen en una carpeta remota o localizar todos los vídeos de un proyecto, el agente puede preparar la consulta y devolverme un inventario. Los filtros permiten incluir o excluir carpetas y formatos. Podemos copiar todo un proyecto menos las cachés, ignorar archivos temporales de Audacity o seleccionar únicamente determinados tipos de documentos. Esto evita mover material innecesario y reduce tanto el tiempo como el espacio consumido. Rclone dispone además de comandos para comparar el origen y el destino. Puede comprobar archivos ausentes o sobrantes y utilizar tamaños, fechas o hashes como MD5 y SHA1 cuando el proveedor los ofrece. Así podemos detectar si una transferencia está incompleta o si una copia no coincide con aquello que esperábamos conservar. La herramienta mantiene las fechas de modificación cuando el destino lo admite y permite reanudar operaciones. Si se corta internet, se apaga el ordenador o un servicio limita temporalmente la transferencia, no siempre hace falta volver a empezar desde cero. También podemos limitar el ancho de banda. Quizá estamos haciendo un directo, trabajando con archivos grandes o simplemente no queremos ocupar toda la conexión mientras alguien ve una película. En ese caso establecemos una velocidad máxima y dejamos que el traslado avance en segundo plano. Para acelerar operaciones grandes, Rclone puede trabajar con varias transferencias y utilizar descargas multihilo. Los archivos pequeños no tienen que esperar necesariamente a que termine uno enorme. La configuración adecuada dependerá del proveedor, la conexión y los límites de cada API. Si necesitamos proteger el contenido antes de enviarlo, podemos utilizar el backend Crypt. Esta capa cifra nombres y datos en el lado del cliente antes de almacenarlos en el servicio remoto. No es algo que ocurra por arte de magia en cualquier transferencia, sino una configuración que debemos preparar de forma consciente y cuya contraseña hay que conservar con seguridad. Rclone puede consultar la cuota del proveedor, el espacio utilizado y la capacidad disponible cuando el backend ofrece esa información. Antes de mover una colección enorme, podemos saber si cabe en el destino y evitar que la operación falle a mitad del proceso. Una de mis funciones favoritas es la simulación con dry run. Podemos pedirle que calcule qué copiaría, movería o borraría sin tocar todavía ningún archivo. Revisamos el resultado, detectamos si falta espacio o si una regla incluye algo que no debería y solo entonces autorizamos la ejecución real. Las operaciones pueden programarse mediante cron, temporizadores de systemd o scripts. Así podemos enviar facturas a una carpeta cada noche, archivar resultados una vez por semana o trasladar automáticamente archivos que aparecen en un directorio concreto. La herramienta también puede servir archivos mediante HTTP, WebDAV, FTP, SFTP, NFS o DLNA. Esto permite exponer una carpeta local o remota para que otras personas o dispositivos accedan al contenido. En lugar de recurrir siempre a un servicio de transferencia externo, podemos crear una dirección propia para compartir determinados archivos. Otra posibilidad consiste en combinar varios almacenamientos detrás de una única ubicación virtual. Los documentos pueden estar repartidos entre Drive, Box, Dropbox u otros servicios, mientras nosotros trabajamos con una vista unificada. Conviene definir bien las reglas porque los datos continúan viviendo en proveedores distintos. Cada backend dispone de capacidades diferentes. Algunos permiten enlaces públicos, copias internas, movimiento de carpetas o información de cuota y otros no. Rclone conoce esas diferencias y utiliza las funciones disponibles, pero no convierte todos los proveedores en servicios idénticos. Con Google Drive, por ejemplo, podemos escoger permisos de acceso para Rclone que van desde solo lectura hasta control completo de los archivos. Os recomiendo conceder el alcance mínimo necesario y proteger muy bien la configuración, porque contiene los tokens que permiten entrar en el almacenamiento. Para tareas de administración avanzada de Workspace sigo teniendo GAM7, del que os hablé hace unos días. Rclone es fantástico para transportar, comprobar y organizar archivos. GAM está pensado para gestionar usuarios, grupos y configuraciones administrativas. Podemos combinar ambos cuando un proceso necesita las dos capacidades. Lo que antes exigía aprender comandos o entrar en varios paneles ahora se lo puedo explicar a Codex. Le digo de dónde salen los archivos, dónde deben terminar, qué filtros aplicar y si quiero conservar o borrar el origen. El agente prepara la configuración, ejecuta primero una simulación y me pide confirmación para aquello que pueda destruir datos. En definitiva, Rclone es una navaja suiza para los archivos de la nube. Copia, mueve, sincroniza, verifica, cifra, monta y sirve contenido entre una gran variedad de almacenamientos. Resulta especialmente útil para migraciones grandes, procesos automáticos y flujos en los que ya no quiero mover archivos manualmente de un sitio a otro. Como siempre, muchas gracias por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, por suscribiros a los cursos y por estar ahí, al otro lado. Sin vosotros, esto no sería lo que es. Esto simplemente, no sería. Nos escuchamos mañana miércoles con más marketing online, como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!