
Suite inglesa. Preludio II
Seguimos con el comisario Caravaggio en Londres. Esta es la segunda parte del inicio de Suite inglesa y supone, para empezar, una carrera del comisario detrás de una niña pequeña que aún no sabe hablar pero, está claro, sí correr. El tío Caravaggio intenta convencer a su nieta postiza, Marta, de que no se arranque el parche corrector del estrabismo que su madre le colocó antes de salir. El parche, diseñado para resultar más atractivo, cuenta con dibujos del tío Guirito bailando con un bastón sobre un fondo amarillo. Ante los movimientos irregulares y los intentos de Marta por quitárselo, el excomisario jefe se levanta del sofá e intenta intervenir de forma sigilosa. Sin embargo, la niña reacciona arrojándose al suelo y pataleando como si estuviera poseída, mientras el pequeño Álex presencia la escena. Álex comenta que su hermana está muy favorecida con la pegatina del tío Guirito, a lo que Marta responde enfadada corrigiéndole y afirmando que se llama "Míster Scrooge", el tacaño del cuento de Navidad, confundiendo al personaje con el tío Guirito. El abuelo Ralph también interviene en la conversación sobre las películas y las antigüedades. Posteriormente, Marta, que no se conforma con haberse arrancado el parche corrector de cuajo, amenaza con tragárselo o pegarlo en la estufa de cerámica Nivea, apodada "el amigo Fritz". Mientras tanto, Caravaggio reflexiona sobre las adquisiciones de baratijas y objetos extravagantes que coleccionan, analizando las tramas de los objetos y las pelusas acumuladas en la alfombra. Finalmente, tras una serie de diálogos irónicos y reflexiones sobre la familia, las compras en Boots y los recuerdos de subastas, el excomisario jefe se resigna a tener que visitar la farmacia, ordenando a sus nietos que se calcen, petición que ambos obedecen de inmediato.


















