
A Dios adorad: Adoración consumada Americas
Nuestra adoración a Dios todavía es imperfecta. Las preocupaciones, el pecado y las distracciones de este mundo muchas veces desvían nuestro corazón. Pero el evangelio nos recuerda que llegará el día en que adoraremos a Dios plenamente y para siempre. El Salmo 145 nos invita a enfocar nuestra adoración en tres grandes verdades: quién es Dios, lo que Él ha hecho y la grandeza de su Reino. Dios es digno de ser alabado cada día; sus obras revelan su poder, bondad y misericordia; y su Reino permanece por todas las generaciones. Mientras esperamos la plenitud de ese Reino, somos llamados a vivir para su gloria en nuestra familia, trabajo, iglesia y cada aspecto de nuestra vida. No te canses de adorar a Dios: su grandeza merece una adoración eterna. Pbro. Andres Martínez Patatuchi 27 septiembre 2026


















