

La niña que viajó por correo
En 1914, May Pierstorff viajó en tren por Idaho con 53 centavos de franqueo y acompañada por un familiar del correo ferroviario. Una historia real que no fue un servicio autorizado ni una práctica habitual. Enviar a una niña por correo costó 53 centavos. El 19 de febrero de 1914, May Piersdorf, de 5 años, salió de Gransville, en Idaho, rumbo a casa de sus abuelos. Tenía por delante unos 117 kilómetros. Hizo el trayecto en tren. La acompañaba un familiar que trabajaba en el correo ferroviario. No iba sola, ni metida en una caja. Había alguien de confianza cuidando de ella. El servicio de paquetería llevaba apenas un año funcionando, pero aquello no era una opción autorizada para las familias. Transportar niños así iba contra las normas. Hubo otros casos, aunque eso no lo convertía en algo habitual. Es fácil quedarse con lo insólito del envío. Pero esta historia se entiende mejor pensando en quién llevaba a May. Para el correo era un trabajador. Para ella, alguien de la familia.
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