

20 picotazos por segundo
Hoy a través de la radio, hemos conocido un poco más sobre una de las especies más curiosas de la naturaleza. el pájaro carpintero. En la antigua Roma, por ejemplo, estaba relacionado con Picus, una figura de la mitología romana vinculada a los bosques y a Marte. Se decía que Picus podía transformarse en pájaro carpintero, y aquel pequeño habitante de los árboles terminó convertido en símbolo de fuerza, protección y naturaleza salvaje. Mucho antes de que existieran libros sobre aves, ya había hombres que levantaban la mirada al escuchar sus picotazos y encontraban en aquel sonido algo casi misterioso. Era el rumor de un ser escondido entre las ramas, golpeando la madera como si quisiera descubrir los secretos que guardaba el árbol. Y quizás ahí esté su verdadera magia. Porque el pájaro carpintero no solamente abre agujeros en los troncos. Abre puertas. Puertas que acabarán convirtiéndose en futuras casas para nuevas aves, pequeños mamíferos e insectos. Sin saberlo, construye casas para un bosque entero. Así que, cuando volvamos a escuchar ese sonido seco entre los árboles, pensemos que no es simplemente un pájaro trabajando. Es una historia que continúa desde hace siglos, como un reloj antiguo marcando el tiempo de la naturaleza.


















