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show notes
En los años ochenta, el asfalto hispanoamericano vibró al compás frenético de metales encendidos, cueros ancestrales y güiros que reclamaban la pista de baile. Aquella década prodigiosa transformó la fiesta en crónica viva y la cadencia caribeña en el lenguaje común de un continente que bailaba para sanar heridas y celebrar la existencia.
Ecos míos
Ecos míos